Una de las mayores alegrías que Canções do Atlântico me ha regalado es descubrir que la música sigue haciendo aquello que siempre ha hecho a lo largo de la Historia: acercar a personas.
Mientras investigaba referencias para los arreglos del álbum, había un instrumento que volvía una y otra vez a mis pensamientos: la gaita. Más que un instrumento, es un testigo de la memoria cultural de la Península Ibérica. Su sonido ha atravesado siglos, ha acompañado a peregrinos, marineros, fiestas populares y comunidades enteras. También llegó a Brasil durante los primeros tiempos de la colonización portuguesa, cuando distintas tradiciones musicales comenzaron a cruzar el Atlántico junto con personas, lenguas y costumbres.
Fue entonces cuando empecé a buscar a alguien que pudiera grabar este instrumento para el álbum. No buscaba solamente un gran músico; quería a alguien que tambien conociera profundamente esa tradición, alguien para quien la gaita no fuera únicamente un instrumento de escenario, sino una herencia cultural viva.
Esa búsqueda me llevó hasta Jorge Prada Merayo.
Jorge es músico y gaitero de la comarca de El Bierzo, en el noroeste de España. Confieso que, antes de conocer su trabajo, sabía relativamente poco sobre esta tierra. Como sucede tantas veces en la investigación histórica, fue precisamente la música la que terminó conduciéndome hacia un lugar que merecía ser conocido mucho más allá de los mapas.

El Bierzo ocupa una posición singular dentro de la Península Ibérica. Rodeada de montañas y situada entre Galicia, León y Asturias, la comarca se convirtió, a lo largo de los siglos, en un auténtico punto de encuentro entre distintas influencias culturales. Esa condición de territorio de paso dejó una huella profunda en su identidad.
Su ciudad más conocida, Ponferrada, tiene sus orígenes documentados en el siglo XI, cuando el obispo Osmundo de Astorga ordenó construir un puente sobre el río Sil para facilitar el paso de los peregrinos que recorrían el Camino Francés hacia Santiago de Compostela. El puente fue reforzado con hierro —pons ferrata en latín—, expresión de la que deriva el nombre de Ponferrada.
Sin embargo, la historia de la ciudad es aún más antigua. Mucho antes de su desarrollo medieval, aquel territorio ya había estado habitado por pueblos de la Edad del Hierro. Su ubicación estratégica hizo que se convirtiera, con el paso de los siglos, en un importante centro de circulación de personas, mercancías e ideas.
Poco después de su consolidación como villa medieval, Ponferrada pasó a estar bajo el control de la Orden de los Caballeros Templarios. Fueron ellos quienes levantaron una imponente fortaleza destinada a proteger la población y garantizar la seguridad de los miles de peregrinos que se dirigían a Santiago. Hoy en día, el Castillo de los Templarios continúa siendo uno de los grandes símbolos de la ciudad y un extraordinario testimonio de esa historia.
Resulta fascinante comprobar cómo los caminos de la peregrinación fueron también caminos para la cultura. Por ellos viajaban personas, mercancías, conocimientos y, naturalmente, música.
En ese contexto, la gaita ocupa un lugar muy especial.
En El Bierzo se ha conservado tradicionalmente el uso de la gaita gallega, un instrumento profundamente vinculado a las fiestas populares, las procesiones religiosas, los bailes y las celebraciones comunitarias. Durante generaciones, su sonido ha acompañado la vida cotidiana de la comarca, convirtiéndose en una parte inseparable de su identidad cultural.
Sin embargo, al igual que ocurrió en otras regiones de España, esta tradición atravesó momentos difíciles durante el siglo XX. Las transformaciones sociales, el éxodo rural y los años de represión de las manifestaciones culturales regionales contribuyeron al declive del uso de la gaita en muchas comunidades.
Afortunadamente, en las últimas décadas ha surgido un sólido movimiento de recuperación de este patrimonio. Se han creado escuelas de música tradicional en Ponferrada y en otras localidades bercianas, permitiendo que nuevas generaciones aprendan, preserven y transmitan este legado musical. Hoy, jóvenes gaiteros mantienen viva una tradición que estuvo cerca de desaparecer, demostrando que el patrimonio cultural no pertenece únicamente a los museos, sino también a las personas que continúan practicándolo y dándole nueva vida.
Quizá sea precisamente eso lo que más me emociona.
Canções do Atlântico nació del deseo de contar historias sobre las permanencias culturales, sobre aquello que atraviesa el tiempo sin perder su esencia. Cuando pensamos en la travesía atlántica solemos imaginar barcos transportando personas y mercancías. Pero junto a ellas también viajaban melodías, instrumentos, ritmos y formas de comprender el mundo.
Que la sonoridad de la gaita forme parte de este proyecto significa, de algún modo, reconocer esa larga trayectoria. Un instrumento que ya resonaba durante los primeros siglos de presencia portuguesa en Brasil continúa encontrando nuevos caminos para existir, dialogando ahora con composiciones contemporáneas inspiradas precisamente en las conexiones culturales entre ambas orillas del Atlántico.
Por eso, recibir el entusiasmo de Jorge al aceptar participar en este proyecto tuvo un significado muy especial. Como él mismo escribió:

“Estoy muy feliz de comunicaros que el sonido de mi gaita cruzará el Atlántico, concretamente a Brasil, ya que mi amiga y artista Priscilla Novaes me ha invitado a colaborar en su próximo proyecto discográfico. Será una bonita aventura musical, estoy seguro.”
Me gusta pensar que esta colaboración representa mucho más que una grabación realizada entre dos países. Simboliza un puente.
Del mismo modo que, hace casi mil años, se construyó un puente de hierro en Ponferrada para unir a las personas en su camino hacia Santiago, la música sigue tendiendo nuevos puentes. No están hechos de piedra ni de hierro, sino de memoria, amistad y patrimonio cultural compartido.
Y quizá esa sea, precisamente, la esencia de Canções do Atlântico: recordarnos que algunos viajes nunca terminan. Simplemente encuentran nuevas voces para seguir siendo contados.

Descubra mais sobre Priscilla Novaes
Assine para receber nossas notícias mais recentes por e-mail.
