Por Hector Martin
Me llamo Héctor Martín y soy músico. A lo largo de los años he tocado muchas canciones en pequeños escenarios, en teatros humildes, en plazas donde la gente se reúne para escuchar algo que les recuerde que todavía estamos aquí. Pero hay una canción que siempre vuelve, una que no pertenece solo a un tiempo pasado, sino a una memoria que sigue respirando: “El derecho de vivir en paz” de Víctor Jara.
Muchos conocen la melodía. Muchos reconocen el estribillo. Pero no todos conocen lo que esa canción significó para tantos de nosotros en aquellos días.
Cuando Jara escribió esa canción en 1971, el mundo estaba marcado por conflictos y tensiones que parecían no tener fin. En medio de ese panorama aparece un verso que siempre me ha impresionado profundamente:
“El derecho de vivir,
Poeta Ho Chi Minh…”
Ese verso se refiere a Ho Chi Minh, el líder vietnamita que luchó primero contra el colonialismo francés y luego contra la intervención estadounidense durante la Guerra de Vietnam. Pero Jara no lo nombra como general, ni como estratega militar. Lo llama poeta.
Y eso es importante.
Ho Chi Minh también escribió poesía. Muchos de sus textos nacieron durante los años de prisión y de exilio. Sus versos hablaban de la dignidad de su pueblo, de la esperanza y de la resistencia. En otras palabras, su lucha no era solamente política: era profundamente humana.
Por eso Víctor Jara lo invoca como símbolo de algo mayor. No solo de la resistencia armada, sino de la resistencia del espíritu.
Cuando canto esa canción hoy, no pienso solamente en Vietnam ni en los años setenta. Pienso en todos los pueblos, en todas las personas que han tenido que defender algo tan simple y tan profundo como el derecho de vivir en paz.
Aquellos días no están en el olvido. Siguen presentes en nuestras memorias, en nuestras canciones y en nuestras historias.
Pero también es verdad que hoy enfrentamos otras batallas. No siempre son guerras visibles. A veces son luchas silenciosas: la lucha por seguir siendo humanos en medio de la prisa, la indiferencia, la violencia cotidiana o el miedo.
En esos momentos vuelvo a creer en lo mismo que creía Víctor Jara: que el arte no es un lujo. Es una forma de mantener viva la conciencia.
La música, la poesía, el teatro, la pintura… todo eso nos recuerda quiénes somos.
Y quizás por eso seguimos tocando.
Porque mientras exista una canción que recuerde que cada ser humano merece vivir en paz, la esperanza todavía tiene una voz. 🎶
Hector Martin
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