Hace algunas semanas fui invitada a una entrevista para hablar sobre un tema que ocupa gran parte de mis lecturas e investigaciones: las travesías y las migraciones en el Atlántico.
Desde entonces, he profundizado aún más en las historias de hombres y mujeres que cruzaron el océano entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Muchos de ellos eran gallegos. Otros procedían de diferentes regiones de la Península Ibérica. Cada documento, fotografía o testimonio que encuentro revela mucho más que fechas y trayectorias. Revela vidas enteras atravesadas por el mar.
Lejos de su tierra natal, muchos partieron en busca de una nueva oportunidad. Otros abandonaron sus hogares porque las circunstancias de la vida así lo exigieron. Pero todos llevaban algo invisible en el equipaje: la memoria de su tierra, sus canciones, sus historias y sus tradiciones.
La travesía de Mares Ancestrais
Mientras investigaba estas trayectorias, comprendí que dialogaban profundamente con una de las canciones más importantes de Canciones del Atlántico: Mares Ancestrais.
La canción combina elementos acústicos y paisajes sonoros orgánicos para crear una experiencia sensorial que dialoga con la inmensidad del océano, las antiguas rutas atlánticas y la dimensión interior de toda travesía humana.
Al estudiar estas historias, a menudo experimento una sensación similar a la que viví durante la grabación de Terras Desconhecidas: la sensación de caminar sobre un suelo recorrido ya por innumerables vidas.
¿Cuántos pasos han transitado estas mismas calles?
¿Cuántas despedidas ocurrieron frente al mar?
¿Cuántas canciones cruzaron el océano junto a quienes partieron?
Muchos encontraron en Brasil no solo trabajo o refugio, sino también amor. Reconocieron aquí algo que terminó convirtiéndose en hogar. Quizás aquello que el escritor Charles Lamb describió con tanta sensibilidad:
“Como un fantasma, vagué por los lugares que habían habitado mi infancia. La Tierra parecía un desierto que estaba obligado a atravesar, en busca de antiguos rostros familiares.”
Tal vez eso sea precisamente lo que toda diáspora lleva consigo: la búsqueda de rostros familiares en tierras desconocidas.
De alguna manera, estas historias también forman parte de mi propia trayectoria. Soy fruto de estas conexiones entre mundos. Tengo bisabuelos españoles y también raíces en Portugal, en la región de Trás-os-Montes. Historias que cruzaron el Atlántico y que hoy resuenan en mí: en la investigación, en la música y en la escritura.
La relación de la humanidad con el mar
Cada página estudiada me recuerda una verdad profunda: la cultura viaja con las personas. Muchas veces son precisamente las canciones, los libros, las historias y el arte los que mantienen viva la memoria de un pueblo, incluso a miles de kilómetros de su tierra de origen.
Quizás por eso estudiar estas trayectorias no significa solamente mirar hacia el pasado.

La relación de la humanidad con el mar es ancestral. Desde hace milenios, hombres y mujeres cruzan aguas desconocidas movidos por la esperanza, la supervivencia, la fe y el deseo de comenzar de nuevo. No por casualidad, el historiador Fernand Braudel describió el mar como un auténtico «encuentro de civilizaciones».
La fotografía que acompaña este texto fue tomada hace algún tiempo en las proximidades del Puerto de Santos. Un lugar marcado por despedidas, travesías y llegadas. Por allí pasaron miles de personas procedentes de distintas partes del mundo, cargando sueños, miedos, recuerdos y la esperanza de encontrar un nuevo hogar.
Quizás por eso el mar sigue conmoviéndonos tanto.
Guarda historias humanas que atraviesan generaciones.
Y fue precisamente de esas travesías, de esas raíces y de esos ecos del Atlántico de donde nació Mares Ancestrais.
Confieso que esta fue una de las canciones más desafiantes del álbum. Hasta llegar al arreglo definitivo, hubo momentos en los que permaneció en espera y estuvo a punto de quedar fuera del repertorio de Canciones del Atlántico.
Pero algunas canciones parecen conocer su propio destino.
Hoy comprendo que Mares Ancestrais tenía reservado su lugar en esta travesía desde el principio. Porque, en el fondo, habla de algo que sigue siendo profundamente humano: la búsqueda de pertenencia, memoria y esperanza a través de los mares que nos conectan.
Y esta semana, finalmente, estará disponible en todas las plataformas digitales.
Que sus aguas encuentren nuevos navegantes.

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